
McEwen Copper cerró un préstamo por US$ 240 millones que garantiza la etapa de ingeniería preliminar en el proyecto cuprífero Los Azules. La operación funciona como un puente financiero mientras la minera canadiense busca estructurar la deuda mayor que permita iniciar la construcción y llegar a la producción comercial en 2030.
Los números del acuerdo
El crédito a cuatro años está liderado por Sprott Natural Resource Investment Partners, que aportó US$ 112 millones, y por el propio presidente de la firma, Rob McEwen, con US$ 85 millones. Otros prestamistas privados completaron los US$ 43 millones restantes, según informó la compañía esta semana. Los fondos van directo a la ingeniería, los trabajos previos en el terreno sanjuanino y los gastos corporativos.
Las condiciones reflejan el costo de financiarse en esta etapa de desarrollo. El préstamo devenga una tasa de interés del 12% anual con pagos mensuales y cancelación total al cuarto año. Además, los acreedores recibieron warrants para adquirir 15.000 acciones ordinarias por cada millón prestado a un precio de US$ 40 por título. Es un esquema pensado para capitalizar una eventual suba del valor de mercado de cara a la etapa operativa.
¿Qué peso tiene el RIGI?
Para la subsidiaria controlada en un 46,3% por McEwen Inc. —que cotiza en las bolsas de Nueva York y Toronto—, el cierre de este tramo se apoya en el cambio de reglas a nivel federal. Michael Meding, director general de McEwen Copper, vinculó de forma directa la confianza de los financistas con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la estabilización macroeconómica nacional.
A esto se suma la variable local. Según el ejecutivo, la provincia de San Juan mantiene un perfil de jurisdicción minera confiable y con gobernanza rigurosa. Esa combinación de paraguas nacional e institucionalidad provincial es la que permitió concretar este fondeo, mientras la empresa evalúa en paralelo una oferta pública inicial en los mercados de capitales.

