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Economía, Minería en Argentina

Capital humano: ¿qué profesionales necesita la minería de la próxima década? 

La minería argentina transita una fase decisiva de maduración industrial, donde la aceleración de las inversiones de capital encuentra su principal desafío no solo en la geología, sino en la disponibilidad de talento especializado. Lejos de ser un obstáculo paralizante, esta alta demanda refleja la dinamización de un sector que opera como motor de desarrollo y exige una respuesta estructural para sostener los proyectos de la próxima década. El impacto de esta expansión trasciende los yacimientos y revitaliza a toda la cadena de proveedores locales. Según el reciente relevamiento de Adecco Argentina, el 64% de las compañías mineras proyecta incorporar personal durante los próximos tres años. Esta necesidad de escalamiento productivo representa una oportunidad inmejorable para pymes, contratistas y servicios tecnológicos, consolidando el valor agregado local en las regiones operativas. Sin embargo, la transformación tecnológica del sector demanda perfiles que combinen solidez técnica con extrema flexibilidad. Las empresas priorizan la búsqueda de operadores de maquinaria pesada, electromecánicos, geólogos e ingenieros, pero exigen además adaptabilidad a regímenes de rotación, manejo de herramientas digitales y un compromiso inquebrantable con la cultura de la seguridad. Paralelamente, el sector enfrenta el reto de la fidelización: con niveles de rotación del 21% en ingenieros y del 17% en operarios, las compañías están obligadas a perfeccionar sus planes de carrera para retener el talento. Cerrar esta brecha requiere una articulación federal virtuosa entre el sector público, las instituciones educativas y el ámbito privado. En provincias con fuerte vocación minera como San Juan, Salta, Catamarca y Jujuy, la consolidación de marcos regulatorios estables, como el RIGI, brinda la seguridad jurídica necesaria para que las empresas inviertan no solo en infraestructura física, sino en centros de formación que aseguren el empleo de las comunidades locales. De cara al horizonte 2027-2030, la formación de capital humano es el verdadero puente entre la riqueza geológica y el desarrollo económico sostenible. Estructurar una fuerza laboral calificada y arraigada territorialmente será la llave maestra para que los proyectos en fase de factibilidad y construcción transformen su potencial en producción efectiva, afianzando a la industria minera como un pilar indiscutido del crecimiento nacional.

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Ignacio Costa: “la minería invierte para los próximos 30 años”

La construcción de un escenario macroeconómico estable en la Argentina requiere pilares de inversión capaces de proyectarse más allá de las coyunturas de corto plazo. En el marco del Ciclo Democracia y Desarrollo celebrado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), el Gerente General de Río Tinto Lithium, Ignacio Costa, planteó una lectura estratégica sobre la articulación entre seguridad jurídica, competitividad y desarrollo territorial. Para Costa, las decisiones del sector requieren un horizonte temporal claro: «La minería invierte para los próximos 30 años». Bajo esa premisa, el ejecutivo sostuvo que la certidumbre institucional constituye la base sobre la cual se construye la eficiencia operativa: «Pareciera que, en la Argentina de hoy, la precondición para la competitividad para el lado de la minería está dada con la previsibilidad». A modo de ejemplo, graficó la magnitud de estos compromisos señalando que un solo proyecto en la provincia de Salta se encuentra invirtiendo 2.500 millones de dólares. Sin embargo, advirtió que para alcanzar la competitividad también se requiere bajar costos, un punto sobre el cual consideró que se está dando un debate muy interesante en el país. El impacto federal: cómo la cadena de valor transforma la geografía del NOA Uno de los debates recurrentes al analizar la industria radica en la medición del empleo. Al abordar este punto, Costa invitó a descentralizar la mirada tradicional para comprender la verdadera magnitud de las operaciones en el interior del país. «La minería como industria genera menos empleo que otras», reconoció, pero aclaró que «en términos relativos, visto desde Buenos Aires, sí, genera muy poco. Ahora voy a Salta, voy a Catamarca, voy a Jujuy, no voy a un pueblo donde hay pleno empleo minero. Hay que mirar las cosas desde un ángulo diferente». Esta perspectiva adquiere densidad al evaluar el efecto multiplicador sobre el entramado productivo local. Costa detalló que, si bien puede parecer que no es tanto a nivel nacional, mantener una nómina de 2.500 empleados «para el NOA es un montón y te multiplica por cuatro el desarrollo de proveedores». Se trata de una dinámica donde la demanda de bienes y servicios impulsa el desarrollo en zonas alejadas de las grandes urbes, como ocurre pasando las Salinas Grandes en Jujuy, donde, según el directivo, «está la generación y el desarrollo económico». Marcos regulatorios e integración global: el rol del RIGI La capacidad de posicionar proyectos de gran escala implica competir en un mercado global por la asignación de capitales, donde Argentina no es el único jugador. Costa remarcó que empresas como Rio Tinto evalúan constantemente distintos destinos a nivel mundial, y admitió que Sudamérica había salido de sus planes de desarrollo, pero logró reincorporarse. En este sentido, disponer de un marco normativo previsible resultó determinante: «Se generaron condiciones, porque se generó el RIGI que nos da previsibilidad, que nos da certidumbre y eso permite que inversiones muy grandes se estén instalando en lugares del país donde antes no había ni siquiera una fuente de empleo». Asimismo, destacó el modelo de articulación productiva donde convergen los fondos del exterior con el talento nacional: «Los grandes proyectos mineros en Argentina los estamos haciendo empresas extranjeras», aunque subrayó que «el management es 100% argentino». Con el 100% de su producción orientada a los mercados globales por la falta de consumo interno, la minería comparte hoy con la agroindustria y el sector de Oil & Gas un lugar estratégico: el de «generar divisas y apoyar a la estabilidad del país». El desafío hacia adelante pasará por consolidar estas reglas claras para transformar el potencial geológico en una matriz productiva sólida, previsible y fuertemente arraigada en las comunidades locales.  

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Récord de exportaciones y la era RIGI: ¿Cómo el litio y el cobre impulsarán la nueva cadena de proveedores argentina?

La minería argentina ha alcanzado un hito histórico al registrar exportaciones por US$ 4.742 millones en el primer semestre de 2026, representando el 9,7% de las ventas externas totales del país. Más allá del desempeño sostenido de los metales preciosos como el oro y la plata —que aportaron el 69,2% de los despachos en junio—, el sector experimenta una aceleración en el complejo del litio, impulsada por mayores volúmenes exportados y una demanda internacional de minerales críticos indispensables para la transición energética. Este impulso exportador encuentra en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) una plataforma fundamental para afianzar la seguridad jurídica y articular el desarrollo de largo plazo. Con una cartera anunciada que alcanza los US$ 140.929 millones, de los cuales US$ 29.892 millones corresponden a 16 proyectos ya aprobados, el esquema establece reglas claras para movilizar un CapEx histórico en minería y energía. La etapa actual, donde casi el 80% del monto se encuentra en evaluación formal, representa una fase natural de gestación e incubación técnica para transformar el potencial geológico en grandes obras de infraestructura. El mapa productivo reafirma una impronta profundamente federal. Provincias como Catamarca, Santa Cruz, San Juan y Jujuy ven en la actividad minera la columna vertebral de sus economías regionales, representando en varios casos más del 88% de sus exportaciones provinciales. Mientras los yacimientos de litio en el NOA avanzan en sus planes de expansión, la irrupción del cobre se perfila como el gran catalizador de escala para la próxima década. Iniciativas en San Juan, como Los Azules (US$ 2.672 millones) y la ampliación de Veladero, junto con PSJ Cobre Mendocino en Mendoza, marcarán el salto cuantitativo de la industria nacional. El valor más estratégico de esta expansión radica en su capacidad para traccionar el tejido productivo local. Con 40.040 empleos directos registrándose en el sector y una masa laboral global que supera los 110.000 puestos directos e indirectos, las operaciones mineras demandan una cadena de proveedores cada vez más especializada en tecnología, logística, ingeniería y servicios industriales. La consolidación de estos desarrollos multiplica el valor agregado local tanto en los centros urbanos como en las comunidades donde se asientan los proyectos. El proceso gradual de incremento de producción (ramp-up) que atraviesan los nuevos emprendimientos de litio —como Cauchari-Olaroz, Centenario Ratones, Sal de Oro o Mariana— constituye una ventana de oportunidad clave para la industria proveedora nacional. Lejos de constituir una demora, esta fase de maduración otorga el tiempo estratégico para que las pymes locales fortalezcan la capacitación de talento y ganen la escala necesaria para abastecer las exigencias de la operación continua. De cara a los horizontes de 2027 y 2030, la articulación virtuosa entre el sector público y privado será decisiva para convertir las aprobaciones del RIGI en realidades productivas. Mantener un marco regulatorio estable y priorizar la infraestructura permitirá consolidar a la minería no como una actividad puramente extractiva, sino como el motor de desarrollo económico e industrial más potente de la Argentina.

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Qué tan preparada está la cadena de proveedores argentina

Qué tan preparada está la cadena de proveedores argentina Un relevamiento estratégico de la UIA, CAEM y el BID expone el potencial de 16 provincias para abastecer la minería. No obstante, la concentración en insumos clave como la soda ash y la dependencia de bienes de capital externos trazan la verdadera velocidad de ejecución. El optimismo en el sector minero argentino suele respaldarse en proyecciones macroeconómicas de gran escala, pero la viabilidad operativa se define en la base productiva local. En el marco del Día del Proveedor Minero, un informe conjunto de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), presentó una radiografía técnica sobre el entramado de proveedores en el país. El estudio confirma un horizonte de inversión proyectado en USD 55.000 millones, advirtiendo que el cumplimiento de los plazos estará ligado a la resolución de restricciones estructurales de suministro. El mapa de las 16 provincias: Densidad y distribución de la cadena de valor El relevamiento quita sustento al mito de que la minería genera valor exclusivamente en las provincias cordilleras. De acuerdo con los datos, existe oferta nacional competitiva en 16 de las 23 provincias argentinas, distribuidas según la etapa de maduración de los proyectos: – Fase de Exploración: San Juan, Jujuy, Salta, Santa Fe, CABA y Mendoza concentran la mayor densidad en servicios de geología, perforación y topografía. – Fase de Construcción: El mercado se expande hacia Cuyo, sumando capacidades en Buenos Aires, Córdoba, Catamarca, Neuquén y el NOA para la provisión de obra civil, estructuras metálicas y módulos habitacionales. – Fase de Operación: La demanda de químicos básicos (como la cal o el ácido sulfúrico) tracciona la actividad industrial principalmente en Buenos Aires, Córdoba, Salta, San Juan y Jujuy. La escala de la demanda proyectada: El reto logístico Los volúmenes requeridos por los yacimientos en carpeta explican la necesidad de consolidar una red de abastecimiento integrada para evitar cuellos de botella geográficos. Para el segmento del cobre, que proyecta inversiones por USD 40.000 millones hacia 2040 (con proyectos de gran escala como Taca Taca, El Pachón, MARA y Josemaría), la operación anual combinada demandará un flujo logístico continuo: 470 millones de litros de diésel, 2 GW de potencia eléctrica constante y 1,2 millones de toneladas de cal. En cuanto al litio, con inversiones estimadas en USD 15.000 millones para alcanzar una capacidad de 400.000 toneladas de LCE hacia 2035 (impulsado por yacimientos como Fénix, Sal de Oro, Cauchari-Olaroz y Rincón), la construcción de una planta promedio requiere, de base, unas 8.000 toneladas de acero estructural y 35.000 m³ de hormigón. Restricciones de suministro y concentración de mercado El informe subraya que, si bien la industria nacional cubre de forma competitiva 73 de los 91 rubros analizados, existen asimetrías tecnológicas y de mercado que condicionan el desarrollo autónomo: 1. Concentración en insumos químicos: Actualmente, el análisis identifica a un único proveedor nacional de soda ash (carbonato de sodio), reactivo crítico y obligatorio para el procesamiento del litio. La falta de diversificación en este eslabón expone al sector a contingencias logísticas o a una dependencia directa de la importación frente a picos de demanda. 2. Brecha en bienes de capital: El país mantiene un déficit estructural en la fabricación de maquinaria pesada (como camiones fuera de ruta de alta capacidad) y equipos principales de proceso (molinos SAG y chancadores), segmentos controlados en su totalidad por fabricantes de equipo original (OEMs) internacionales. Sinergias industriales y ventajas de proximidad El estudio destaca que las empresas locales cuentan con ventajas competitivas ligadas a la flexibilidad operativa y la cercanía para servicios de posventa, asistencia técnica y gestión de repuestos. La transferencia de estándares técnicos desde sectores de alta exigencia, como la industria automotriz, la actividad nuclear y, fundamentalmente, el segmento de Oil & Gas (con los parámetros de eficiencia desarrollados en Vaca Muerta), posiciona a los proveedores nacionales con una base técnica óptima para certificar bajo las normas ISO e IRAM internacionales que requiere la minería moderna. El desafío actual del sector no radica en el potencial geológico, sino en la articulación eficiente de los anillos de compra para asegurar que la inversión de USD 55.000 millones consolide el desarrollo industrial interno.  

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Súper RIGI: qué es, qué ofrece y por qué ya genera debate 

Súper RIGI: qué es, qué ofrece y por qué ya genera debate  El Gobierno nacional acaba de enviar al Congreso el proyecto que ya todos llaman el Súper RIGI — cuyo nombre formal es Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias — y el sector minero, energético e industrial ya tiene los ojos puestos en él. ¿Pero en qué se diferencia del RIGI que ya existe? Bastante. Y vale la pena entenderlo. ¿Qué es el Súper RIGI y para quién es? El RIGI original, aprobado en la Ley Bases, abrió la puerta a grandes proyectos en sectores como minería, petróleo, gas, energía e infraestructura. El nuevo régimen no lo reemplaza: lo complementa, pero con un enfoque mucho más específico. Apunta a actividades que hoy directamente no existen en Argentina, o que están en etapa piloto o experimental. Entre los sectores que podrían quedar alcanzados aparecen la cadena de valor del litio, la manufactura de baterías, el hidrógeno verde, el GNL onshore, pequeños reactores nucleares modulares, paneles solares, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, petroquímica nueva, fertilizantes de potasio o fósforo, y la cadena del uranio, entre otros. La idea central es clara: no alcanza con extraer un recurso. El Súper RIGI quiere incentivar que Argentina dé el salto hacia la industrialización y el agregado de valor. Los números que importan Acá está una de las diferencias más concretas. El piso de inversión requerido es de USD 1.000 millones por proyecto, y las empresas deben ejecutar al menos el 20% en los primeros dos años. No hay lugar para anuncios vacíos. En materia impositiva, el régimen propone reducir el Impuesto a las Ganancias del 25% (RIGI vigente) al 15%, con una amortización acelerada del 60-20-20% en los primeros tres años. También ofrece deducción de quebrantos sin límite temporal, beneficios sobre IVA y reducción de contribuciones patronales para nuevos empleos. En lo aduanero, el cambio es fuerte: mientras el RIGI actual elimina retenciones recién a partir del tercer año, el Súper RIGI plantea exención de derechos de exportación desde el día uno y arancel cero para importaciones vinculadas al proyecto. Estabilidad por 30 años y manejo de divisas Como en el RIGI original, se mantiene la estabilidad normativa por tres décadas —tributaria, aduanera, cambiaria y regulatoria— y un esquema progresivo de libre disponibilidad de divisas: 20% al año, 40% al segundo y 100% desde el tercero. Los puntos que van a generar debate Dos aspectos van a estar en el centro de la discusión política. Primero, las provincias y municipios deben adherir al régimen bajo condiciones concretas: Ingresos Brutos con tope de 0,5% y tasas municipales no atadas a las ventas. Eso implica resignar recaudación a cambio de atraer inversión. Segundo, el tema de los proveedores locales: el Súper RIGI flexibiliza las exigencias de compra local si las condiciones no son competitivas respecto al mercado. Para las pymes del sector, esto plantea un desafío real de capacidad técnica, escala y financiamiento. ¿Y ahora qué? El proyecto todavía tiene que ser tratado en el Congreso, así que por ahora no está vigente. Pero el debate ya arrancó — y para las provincias con recursos naturales, infraestructura exportadora y potencial minero o energético, lo que se defina va a tener impacto directo.

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Expo San Juan Minera 2026: Gobierno, provincias y empresas buscan acelerar inversiones en minería

Expo San Juan Minera 2026: Gobierno, provincias y empresas buscan acelerar inversiones en minería La minería sumó esta semana una nueva señal política y empresarial en Argentina. En San Juan, el Gobierno nacional, gobernadores de distintas provincias y representantes de empresas mineras lanzaron la Mesa Federal Minera, un espacio de articulación público-privada que apunta a impulsar inversiones y dar mayor previsibilidad al sector. La iniciativa llega en un contexto donde proyectos de cobre y litio vienen ganando protagonismo, mientras Argentina intenta posicionarse como uno de los jugadores relevantes en la transición energética global. La apertura estuvo encabezada por Karina Milei y contó con la participación de gobernadores de provincias mineras y productivas como Raúl Jalil, Marcelo Orrego, Alfredo Cornejo, Carlos Sadir, Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro. Uno de los principales ejes del encuentro fue la necesidad de consolidar reglas claras y seguridad jurídica para atraer inversiones de largo plazo. En ese marco, tanto funcionarios como empresarios destacaron el rol del RIGI y el debate en torno a la Ley de Glaciares como herramientas que podrían acelerar el desarrollo de nuevos proyectos. Actualmente, el RIGI concentra proyectos mineros por unos 42.000 millones de dólares. Según los datos difundidos durante el encuentro, ya se aprobaron seis iniciativas por más de 7.188 millones de dólares. Además, se planteó que las exportaciones mineras argentinas podrían alcanzar los 20.000 millones de dólares hacia 2035 si el sector logra sostener el ritmo de inversiones y desarrollo. Durante su discurso, Karina Milei remarcó la diferencia entre el potencial minero argentino y el nivel actual de exportaciones. Comparó el desempeño local con Chile, que exportó más de 50.000 millones de dólares en minería en 2023, frente a los cerca de 4.000 millones exportados por Argentina. Por su parte, Marcelo Orrego señaló que tanto Nación como las provincias vienen trabajando para recuperar condiciones de previsibilidad y ahora esperan que los proyectos comiencen a traducirse en empleo y actividad económica concreta. Desde el sector empresario, el presidente de Cámara Argentina de Empresas Mineras, Roberto Cacciola, aseguró que la minería atraviesa “un momento bisagra” gracias al ordenamiento macroeconómico, el RIGI y los cambios vinculados a la Ley de Glaciares. El lanzamiento de la Mesa Federal Minera también dejó otra señal importante: el respaldo transversal de provincias, empresas, sindicatos y distintos sectores políticos a una actividad que busca consolidarse como política de Estado. En un escenario global donde la demanda de cobre y litio sigue creciendo por la transición energética y la electrificación, Argentina intenta pasar de ser un país con potencial minero a uno que efectivamente logre desarrollar sus recursos y transformarlos en exportaciones, empleo e infraestructura.

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La minería argentina batió su récord histórico. Y esto es solo el comienzo

La minería argentina batió su récord histórico. Y esto es solo el comienzo El sector minero argentino acaba de cerrar su mejor año. Bajo la mirada de Roberto Cacciola (CAEM), las cifras de 2025 no solo demuestran crecimiento, sino un cambio de escala estructural para la economía nacional. Aquí los puntos clave para entender por qué la minería es hoy el protagonista del comercio exterior: Un récord que redefine la escala del sector Exportaciones 2025: USD 6.056 millones En 1994: USD 66 millones Crecimiento en 30 años: casi 100 veces Participación en exportaciones totales del país: 7% (máximo histórico) Proyección 2026: USD 9.000 millones Crecimiento estimado: +49% interanual Tres minerales, tres dinámicas distintas Oro Exportaciones: USD 4.094 millones (+30%) Producción: -6% Clave: suba del precio internacional Plata Exportaciones: USD 785 millones (+22%) Tendencia: menor volumen, mayor precio Crecimiento desde 2018: +101% Litio Exportaciones: USD 911 millones (+41%) Producción: +56% Crecimiento desde 2018: +241% Rol estratégico: baterías y transición energética El mapa federal de la minería Por volumen exportado: Santa Cruz: USD 2.394 millones Por dependencia económica del sector: Catamarca: 93,2% de sus exportaciones Santa Cruz: 85,8% San Juan: 85,4% En estas provincias, la minería es el principal motor de divisas. Empleo: cantidad, calidad y proyección Empleo total (directo + indirecto): más de 100.000 personas Salario promedio: 2,5 veces mayor al promedio privado nacional Informalidad: 1,3% Proyección 2032: Hasta 200.000 empleos Exploración: la base del crecimiento actual Inversión acumulada 2015–2025: USD 3.000 millones Inversión en 2025: USD 430 millones En 2015: USD 124 millones Ranking global de destinos exploratorios: Argentina pasó del puesto 12° al 7° RIGI y la nueva ola de inversiones Proyectos presentados: 13 Monto total: USD 42.000 millones Proyectos aprobados: 7 (USD 7.948 millones) Principales iniciativas: Vicuña (San Juan): USD 18.104 millones El Pachón (San Juan): USD 9.500 millones MARA (Catamarca): USD 3.800 millones Rincón (Salta): USD 2.724 millones Escenario a futuro Proyección exportadora al 2035: USD 22.000 millones anuales (cobre + litio) Efecto multiplicador en la economía Un proyecto en exploración involucra: 800 empresas proveedoras En producción: 550 empresas Impacto en: Logística Construcción Tecnología Salud Gastronomía La minería activa economías regionales completas. Por qué importa Genera divisas en escala Crea empleo formal y bien remunerado Atrae inversión de largo plazo En un contexto de necesidad de dólares, empleo y desarrollo federal, la minería aparece como uno de los sectores con mayor capacidad de respuesta. Punto de partida, no de llegada 2025 marca un récord Pero también el inicio de una etapa de mayor escala El desafío: Sostener condiciones institucionales, regulatorias y de infraestructura Acompañar el crecimiento proyectado

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2027: Lundin activa la cuenta regresiva

2027: Lundin activa la cuenta regresiva El megaproyecto cuprífero del distrito Vicuña entra en fase decisiva, con una inversión inicial superior a los USD 7.000 millones y proyección global. El proyecto Josemaría, uno de los desarrollos mineros más relevantes de la Argentina, comienza a despejar su hoja de ruta: la construcción está prevista para iniciarse en el primer trimestre de 2027, según confirmó el CEO de Lundin. La iniciativa forma parte del distrito Vicuña, un desarrollo binacional junto a BHP que busca posicionarse entre las mayores operaciones de cobre, oro y plata del mundo. En esta primera etapa, la inversión superará los USD 7.000 millones, con un plan de ejecución escalonado que se extenderá hacia 2030. Durante 2026, la compañía enfocará sus esfuerzos en tareas clave de preparación: ingeniería, infraestructura y obras tempranas, con un presupuesto cercano a los USD 800 millones. Uno de los diferenciales del proyecto es su esquema financiero: la primera fase permitirá generar flujo de caja para avanzar sobre las siguientes etapas, lo que reduce la necesidad de financiamiento externo en el largo plazo. Además, el desarrollo ya solicitó su ingreso al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), un factor clave para garantizar condiciones de estabilidad y previsibilidad en una iniciativa de esta escala. En términos productivos, Josemaría será el punto de partida de un complejo que podría ubicar a Vicuña dentro del top global de producción de metales base y preciosos, consolidando a la región andina como un polo estratégico para el cobre. Con ingeniería avanzada, permisos en regla y una planificación por etapas, el proyecto se posiciona como uno de los motores más relevantes para el crecimiento minero argentino en la próxima década.  

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Glaciares, reglas claras y desarrollo: el Congreso redefine el escenario para la minería argentina

Glaciares, reglas claras y desarrollo: el Congreso redefine el escenario para la minería argentina La reciente aprobación en la Cámara de Diputados de la Nación de las modificaciones a la Ley 26.639 de Glaciares marca un punto de inflexión para el desarrollo productivo del país. Desde la Cámara Argentina de Empresas Mineras destacaron la decisión como una señal institucional clave que aporta previsibilidad, un factor determinante para impulsar inversiones de largo plazo. En un contexto donde la minería se posiciona como industria estratégica —por su capacidad de generar empleo de calidad, atraer capitales y dinamizar economías regionales—, contar con reglas claras se vuelve esencial. La actualización normativa avanza precisamente en ese sentido: reduce zonas grises y establece criterios más precisos para la identificación y protección de los glaciares y del ambiente periglacial. Uno de los principales aportes de la modificación es la delimitación más clara de dónde pueden desarrollarse actividades productivas bajo estándares ambientales, técnicos y de control estricto. Esto permite despejar la incertidumbre que durante años condicionó el avance de proyectos, sin resignar la protección de los recursos hídricos, un eje central de la normativa. Desde el sector minero remarcan que el compromiso con el cuidado del ambiente y el uso responsable del agua sigue siendo innegociable. La minería moderna, sostienen, requiere no solo estándares internacionales elevados, sino también marcos regulatorios previsibles que garanticen tanto la protección ambiental como la viabilidad de las operaciones. Otro aspecto destacado es el amplio respaldo político que acompañó la iniciativa. Este consenso refleja una mirada estratégica compartida sobre el rol de los recursos naturales en el desarrollo del país, especialmente en un escenario global atravesado por la transición energética y la creciente demanda de minerales críticos. Además, la modificación refuerza el rol de las provincias como titulares de los recursos naturales, consolidando un esquema de federalismo ambiental en línea con la Constitución Nacional. Este punto resulta clave para una gestión territorial más eficiente, basada en el conocimiento local, la participación comunitaria y la articulación con los gobiernos provinciales. Con este nuevo marco, el sector confía en que se abrirá una etapa de reactivación de inversiones, avance de proyectos y consolidación de una minería más moderna y sostenible. Desde CAEM reiteraron su disposición a trabajar de manera conjunta con los distintos niveles de gobierno y la sociedad, con el objetivo de potenciar a la minería como motor de desarrollo, empleo y oportunidades en toda la Argentina.  

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El sector minero arrancó el año en alza

El sector minero arrancó el año en alza La minería argentina continúa mostrando señales de crecimiento en el inicio de 2026. Durante febrero, las exportaciones del sector registraron un aumento interanual cercano al 68%, alcanzando los US$ 664 millones y consolidando una tendencia positiva en el arranque del año. El principal impulsor de este desempeño fue el oro, que explicó aproximadamente el 66% de los envíos del mes, con ventas por US$ 439 millones. La suba se vincula principalmente a los altos precios internacionales del metal, que vienen marcando niveles históricamente elevados y fortaleciendo el ingreso de divisas. Este punto es clave para entender el crecimiento: más que un aumento significativo en los volúmenes exportados, el salto responde en gran medida a un contexto internacional favorable, donde el valor del oro tracciona los resultados del sector. En paralelo, el litio también mostró un desempeño destacado, con fuertes incrementos interanuales. Este comportamiento refleja tanto la expansión de proyectos en Argentina como la sostenida demanda global asociada a la transición energética. En conjunto, la minería representó alrededor del 12,5% de las exportaciones totales del país en febrero, reforzando su rol como uno de los sectores estratégicos para la generación de divisas. Entre los principales destinos se destacan mercados como China, Estados Unidos, India y Suiza. De cara a los próximos meses, el desafío estará en sostener este ritmo. Si los precios internacionales se mantienen y los proyectos en desarrollo avanzan según lo previsto, la minería podría seguir consolidando su peso dentro de la economía argentina.  

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